Status quo

Navegando entre el conflicto que generan los trastornos del aspecto corporal a partir de los elementos que lo acompañan y lo transforman, pretendo introducir el objeto escultórico como uno más de estos elementos que pueden generan o degeneran la identidad de una persona. A tal efecto, planteo la idea de entender el cuerpo humano como peana de volúmenes esculturales que sugieran, mediante la interpretación de los mismos, nuevas visones de los personaje que las sustenta.

“Obrero”, August Sander, 1910

El género de retrato, ya sea en el campo de la pintura, la escultura o la fotografía es una fuente de ejemplos que confirman como, en algunos casos, las ganas de aparentar algo por parte de según quien son más intensas que la magnitud de sus consecuencias reflejadas en su aspecto físico.

También podemos ver como, en muchos momentos de la historia y en distintas partes del mundo, algunos elementos corporales han evolucionado de maneras tan dispares como sociedades existen y no dejan de sorprendernos aquellas que nos son ajenas, puesto que no compartimos los mismos códigos de interpretación ni la cultura o subcultura que los generan.

La distorsión del aspecto físico provocada por los volúmenes esculturales que los intervienen son el tema que da pié a los proyectos que estoy realizando.